DIEGO BARCALA.- En el barrio de San Cristóbal de los Ángeles en Madrid han salido más futbolistas que artistas. Carlos Aguilera, los hermanos Amaya y sobre todo Raúl González. Son los héroes del campo de tierra donde creció el cantante Luis Ramiro (Madrid, 1976). Atlético por herencia familiar, de los que no sabría explicar por qué es del Atleti, porque lo vivió desde aquel día que su padre le llevó a ver a uno de los ídolos efímeros del Manzanares, Hugo Sánchez. Se irían otros delanteros, pero Luis Ramiro seguirá asumiendo con cierta melancolía que todas su ex sean del Madrid.
Nacido en San Cristóbal y prácticamente de la misma edad que Raúl ¿Le conociste en el barrio?
Iba a mi Instituto y a mi colegio, el Ramón Gómez de la Serna. Mi padre le llevaba en coche a los partidos con el San Cristóbal porque jugaba mi primo con él. Y también Aguilera era de mi barrio. Tenía un año menos, por eso no tuve una relación estrecha con él, pero era amigo de mi primo y yo les vi jugar en el San Cristóbal. Destacaba, era una locura. Mi padre me decía que había un chaval que era inhumano, que se lo iban a llevar a un equipo seguro. Amaya era también de mi colegio.
Del instituto donde le sacaron cuando debutó hace 20 años. Salió en todas las televisiones.
Repetí un año y coincidí con él en el nocturno de COU. Le pasaron al nocturno por el fútbol y empezó a jugar los primeros partidos con el Madrid. Estaba en mi clase y la profesora de Lengua le decía: “Si me presentas a Valdano te apruebo”. Una vez nos puso un comentario de texto sobre una noticia de Raúl y él estaba en clase. Fue de coña. Le he conocido toda la vida, pero era muy tímido y estaba siempre con su novia. Aunque tengo una anécdota buenísima de Raúl. Después de haber debutado con el Madrid y de jugar unos cuantos partidos, seguía viviendo en San Cristóbal. Estuvo poco tiempo pero un día estábamos echando una pachanga en el campo de futbito de mi barrio. De hecho, me acuerdo que estaba uno de los de Camela que llegó derrapando con el coche casi hasta el campo y gritó: “¿Se puede jugar?”. Imagina la mezcla. Y llegó Raúl y se sentó en unas escalerillas a vernos jugar. En ese momento pensé: “Raúl me está viendo jugar, a mí, y en directo”. Y pensé que probablemente yo no le iba a ver jugar en mi vida porque es del Madrid y no voy a ir a ver al Madrid. Qué cosas curiosas tiene la vida y pensaba en que se le pasaría por la cabeza viendo a unos tíos jugar como aficionado.
Raúl se fue del barrio y años antes se había ido del Atleti. ¿Qué os pasa a los del Atleti que siempre os dejan?
Nos pasa mucho, sobre todo en los últimos años. Es un síndrome que jode mucho porque creas ídolos con pies de barro porque sabes que a los dos años se te van a ir seguro. Es normal por ellos pero es una pena. De momento, mientras no se vaya Simeone que es el imprescindible… Diego Costa, Courtois… todas las figuras se van pero estamos sacando figuras de la nada.
Tu compañero de escenarios Marwan dijo en una entrevista en Líbero que te habías interesado por el fútbol en los últimos años.
No he comprado prensa deportiva nunca. Me desenganché unos años del fútbol pero de pequeño fui al Calderón cada partido porque era socio. Lo que pasa es que a los 15 o 16 años me desenganché un poco y no iba al campo. Ahora lo he recuperado. Pero los partidos importantes, los derbis o los de la selección siempre los he visto. Pero no he sido tan forofo como otros amigos que tengo. Sobre todo porque no estoy al día de la información y además tengo una memoria horrible y a veces se ponen a recordar partidos que sí he visto, pero no me acuerdo. Me los tienen que contar tres veces.
¿Cuál es tu primer recuerdo de fútbol?
Tengo un recuerdo brutal de la primera vez que fui al Calderón porque estaba jugado de delantero Hugo Sánchez. Fue la primera vez que fui al Calderón. Debía tener unos 8 años, porque soy del 76. Y recuerdo a Hugo, la ilusión, estar en el campo. Y un par de años después me hice socio con mi padre y mi recuerdo de ídolo futbolístico era Futre. Me acuerdo de los mundiales de Maradona, pero con mi mala memoria disperso todo….
Dices en una canción que todas tus ex son del Madrid.
Prácticamente todas. Lo digo en la canción pero es que es verdad. La ley de Murphy aplicada en mi vida. Es una metáfora sobre que en esta puta vida hemos venido a sufrir pero a veces me rebelo y exijo días buenos. Lo bueno de ser del Atleti es que celebramos más las victorias que en otros equipos. Es más bonito. He ido a muchos partidos del Atleti con mi padre y he salido del estadio diciendo: ‘Otra vez… estos cabrones, y pa’ qué venimos, siempre igual…”. Y yo: “Claro Papá qué mierda”, pero no podías dejar de ser del Atleti.
En otra canción describes una relación con una chica argentina. ¿Era de River o de Boca?
De Boca. Nunca me lo han preguntado.
¿Te duró muchos años?
No profundizo en las canciones porque no se pueden desvelar. El misterio de las canciones no se debe desvelar.
¿Por qué eres del Atleti?
Mi padre era muy de izquierdas, era un militante antifranquista y empezó a salir con mi madre cuando llegó a Madrid, como a los 18 años. Mi abuelo materno era del Atleti y además le caía bien que fuera un equipo más pequeño que el Madrid con sus figuras. Así que nací del Atleti por mi abuelo, mi tío y mi padre. Como dicen los anuncios, aunque no lo sepas explicar eres del Atleti.
¿Cuál es tu versión de la canción que le compusiste a Manolo Lama con Marwan en un AVE?
Por esa época veía mucho los deportes de Manolo Lama y me hacía gracia. Estaba con Marwan en el tren, pasó por el pasillo y me dijo: “Tío, teníamos que tener una canción de fútbol y enseñársela”. Y le dije: “Pues vamos a hacerla”. Me dio el principio, me salió muy rápido e hicimos la tontería de llamarle y enseñarle la canción. Y luego hice una canción benéfica con los presentadores de Tiempo de Juego. Era una canción que hablaba del programa. La compuse para el programa y me han dicho que a veces la ponen.
¿Componer esa canción en un programa de fútbol te ha abierto puertas a más público?
La verdad es que no lo he notado. A veces ayudan, pero menos de lo que parece. Para hacer público te tienen que hacer promoción de verdad. De hecho, te paso un adelanto. Se va a estrenar una película dentro de poco que habla de un chico del Atleti que se enamora de uno del Madrid y van a poner ‘El Rey de la pista’ (La canción en la que confiesa que su ex son del Madrid y él del Atleti) de banda sonora. Es perfecta para el argumento. Hablé con el director, me comentó el argumento, creo que se llama ‘La final’, le puse Spotify en los cascos y me dijo: es perfecta.
Nunca has tenido inconveniente en hablar de las penurias económicas de los cantautores actuales. Incluso a veces explicas que eres mileurista.
Gano un sueldo que está bien, no me quejo. Pero hago lo que me gusta y me siento afortunado. Luchamos como cualquier profesional. Hay muy pocos que ganen mucho dinero con la música en este país. La mayoría lo pasa mal y compagina con otros trabajos. El 21% del IVA ha sido un destrozo. Es criminal. No saben lo dañino que es para la cultura. Pones a 10 euros una entrada y 2,1 euros son de IVA. Con los 7,9 euros restantes tienes que pagar a la sala y después a los músicos y el resto, es lo que te quedas. Por eso, la gente tiene que saber que los 10 euros para la entrada no van para ti. Es un destrozo. El IVA debería estar al mínimo porque la cultura es lo que mueve un país.
En ese aspecto el fútbol está alejado de lo que es considerado industria cultural.
Sé que hay un debate sobre si el fútbol es o no cultura y yo defiendo que sí. Para mí es una forma de poesía. ¿Por qué al baile artístico se le llama arte y al fútbol o al baloncesto no?. El deporte tiene momentos muy bonitos de una belleza estética que es arte. Para mí ver a Messi jugando es arte, siento cosas parecidas a lo que siento viendo un cuadro o una canción que me gustan. Sé que hay un sector bohemio que dice que el fútbol es una mierda por ser de masas. Bueno, pues de masas eran los Beatles y ha sido el mejor grupo de la historia. Si es de masas, por algo será.
De hecho existe toda una cultura de fútbol.
El fútbol tiene su propia idiosincrasia. Un mundo alrededor. Desde qué es un árbitro hasta qué son los estadios, las discusiones de tipo de juego, la psicología… El fútbol es un mundo propio y tiene un componente de justicia en la mayor parte de las veces pero también hay suerte o factor sorpresa. Y eso pasa en la vida. Es por eso que es bonito, no está todo escrito.
Es decir, que hablar de fútbol es hacerlo de la vida misma.
También hay una desigualdad demasiado grande. Cuando la gesta es empatar ante el Madrid o el Barça, a los que somos del Atleti o de otros equipos nos duele. El caso de Simeone es la excepción que confirma la regla. Ha conseguido crear estrellas de jugadores que no lo eran. Ha aplicado mucha psicología sobre jugadores de 21 años. Cuando Raúl jugaba en el San Cristóbal con 17 años podría no haber sido quién fue. Estaba con su novia, no salía. Por ejemplo, el hermano de Amaya, Gabriel, era una maravilla, jugara de lo que jugara. Pero no le interesó ni el compromiso ni la voluntad para no hacer lo que se empieza a hacer en esa época: beber, fumar, salir… Esos talentos necesitan un entrenador que les perfeccione. Es como todo en la vida. Aprender, entrenar o tocar la guitarra y trabajar todos los días muchas horas. Y muchos se han quedado.
Empezaste tarde en la música, con unos 20 años. ¿Te costó superar la timidez?
Con 19, 20 años empecé tocando el bajo, luego con varios grupos y a los 25 empecé en salas pequeñitas con mis canciones. Me costó mucho superar la timidez. Ahora ya es una especie de papel que te transforma. Me temblaban las manos, las piernas, pero fui entrenando. Al final me acostumbré. Lo mismo que cuando veo a alguien que tira un penalti en un momento importante. Por ejemplo, un penalti decisivo de la selección española y todo el mundo delante de la tele acojonada y piensas: “Es imposible, es que la portería es muy pequeña, es que no va a poder”. Pues lo mismo se podría pensar cuando me ven a mí delante de un escenario delante de 800 personas. Pero es tu trabajo y la presión la llevas a otro lado. Es como Ramos tirando a lo Panenka. Cuando estás metido en una profesión, no sientes la misma presión.
Los futbolistas y cantantes tenéis sensaciones similares por ser profesiones con público.
Al final, lo bonito es arriesgarte y el impulso de la gente es que te hace grande. En el fútbol son 80.000 personas en directo, yo no soy Coldplay pero cuando tocas en un sitio de 800 personas que para mí es mucha gente, pueden pensar que estás cagao, pero lo estás disfrutando.
Sueles sacar disco cada dos años. ¿Toca nuevo en 2015?
Voy dosificando las canciones. Tengo entre 200 y 300 canciones. Antes estaba obsesionado con sacar muchas canciones y discos y sacar uno al año. Pero he aprendido que el mundo de la música no es así. La gente no termina de asimilar un disco en un año. Es como los discos largos. A la gente le gustan los discos cortos. El último disco tenía 10 canciones pero el penúltimo tenía 14 y me arrepiento. Los ingleses y los americanos hacen discos de 10 y 9 canciones no de 14 o 15 como hacemos nosotros.
Eres de los artistas que más se trabajan las redes sociales que parecen indispensables para los músicos de hoy. En Madrid, que es tu casa, tienes un éxito palpable pero, ¿Qué tal te va fuera de Madrid?
Hay sitios con más de 100 personas y otras de 30. Y lo das todo. Al principio piensas que es injusto, pero luego subes y piensas que esos 30 te escuchan en su casa y me animo y hago el mismo concierto como si hubiera 300. A no ser que tengas promoción en la radio no metes mucha gente. No voy a dar nombres pero hay gente con más talento que yo que mueve menos gente. No hago nada por gustar, hago lo de Facebook porque creo que es necesario, si me anunciaran en la radio no estaría todo el día anunciando los conciertos.
También te aportan una relación más directa con tus fans y eres muy detallista como cuando te los llevaste a una playa a continuar un concierto.
Lo hecho más de una vez. Lo hice en Barcelona. Son cosas bonitas que ahora puedes hacer. A veces se ha llenado la sala y hay gente fuera o hay menores que no les han dejado entrar y salgo fuera a tocar un par de canciones. Estés al nivel que estés tienes que ser detallista y ser agradecido. Tienes que ser amable si aprecias lo que tienes. Si no eres majo con la gente que te viene a ver, eres un hijo de puta.
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