REVISTA LÍBERO.- Al igual que un balón en una playa de Brasil, Jimmy Barnatán no puede estar quieto. Bluesman, actor y escritor. Así se define en Twitter (@JimmyBarnatan). Nació en Madrid en 1981 pero su alma está entre Santander y Argentina aunque tenga residencia madrileña.
Creció como adolescente en Nueva York. Allí quemó mil noches de blues y rock, pasiones que suma a su aliento al Real Racing Club de Santander, tanto que firmó con Fernando Guisado un documental llamado Racing Blues, producido en 2007 por Multicanal. Además, ha dedicado dos canciones a ese equipo cántabro hoy económicamente herido.
Tras trabajar en series como Los Serrano, en películas como Torrente y Torrente 3, hoy Jimmy gira presentando un disco titulado Motorclub, y ultima un nuevo libro, una colaboración musical para el próximo largometraje de Álex de la Iglesia y documental con Adriana Ugarte.
Es hijo del poeta argentino Marcos Ricardo Barnatán y de la periodista santanderina Rosa Pereda, a quienes el tiempo da la razón al pensar que un hijo como él ha sido una gran jugada aunque todavía no sepamos si la cosa acabará en gol.
Has dicho en alguna vez que te lesionaste intentando imitar a Maradona.
Me rompí la cadera. Lo único que no puedo hacer es montar en Harley. El resto sí, y muy bien. Que… ¿cómo fue? Nunca mezcles fútbol, motos y gin tonics…. ahí queda eso.
¿Qué fue primero el Jimmy niño que cantaba, el que se inventaba personajes o el que pateaba un balón?
Todo a la vez. El blues, el fútbol y el cine son mis grandes pasiones. Por ellas he hecho grandes sacrificios pero me han dado las mayores satisfacciones.
Hoy tu carrera como músico va en ascenso gracias a Motorclub, ¡tu cuarto disco!, ¿ya te ocupa más días que tu trabajo como actor?
Son dos carreras que se pueden compaginar muy bien. Los horarios no se solapan y siempre he tenido libertad de movimientos para poder hacer las dos cosas. Pero es verdad que desde hace unos años me dedico mucho más a cantar que a actuar. Aunque bueno, uno actúa todo el rato…
¿Cómo valoras tu gira de este año a medias con Carvin Jones? No es habitual que un músico norteamericano comparta sus viajes.
Poder compartir gira con Carvin, uno de los mejores guitarristas de la historia, ha sido un sueño. Carretera, hoteles, risas… una verdadera pasada. Un sueño de rock and roll. La idea del espectáculo estaba muy bien perpetrada por Álvaro Vidal, de Pasión Eventos, un tipo que trabaja muy muy bien, duro cuando tiene que serlo y muy claro, cristalino. Empezábamos nosotros con un show en acústico, guitarra y voz, con mi compadre Sergio González que es de los mejores guitarristas de blues en España. Después arrancaba Carvin con su banda y al final de su show, yo subía a cantar con él un par de canciones.
En octubre viajaremos Sergio y yo hasta Phoenix para hacer unos conciertos allí, con escala en Nueva York, donde tenemos acordadas tres fechas, y volveremos todos juntos con Carvin para realizar la segunda parte del Pary Hardy Tour.
¿Dónde brota la chispa para hacer ese documental sobre el Racing?
Quería hacer un regalo a la afición. Una afición sufrida, acostumbrada a celebrar pequeños hitos como grandes victorias. Una afición, como el equipo, aguerrida y trabajadora. Una afición que suena a blues.
Aquí el audiovisual aborda poco el fútbol a ese nivel, en Inglaterra lo miman más.
Es verdad. Hay pocos documentales sobre fútbol pero de vez en cuando salen perlas inolvidables como el reportaje sobre El Trinche Carlovich. Esas son las historias que me gustan del fútbol. El resto las vemos todos los días en los telediarios.
¿Por qué dices que tu segundo equipo es el Real Madrid?
El Racing y el Madrid han estado hermanados por la historia de sus grandes jugadores. Desde Gento o Marquitos, pasando por Santillana, Amavisca, Munitis… En fin, me parece de una lógica aplastante sentir simpatía por el Real Madrid teniendo el corazón verdiblanco.
¿Sueles ir a ver al Racing cuando paras en Santander?
Sí. Me encanta ir a los Campos de Sport. La primera vez que fui, tendría 10 años. Nos colamos a ver un partido de pretemporada, un Racing-Español. No recuerdo el nombre del lateral derecho pero nos ensañamos contra él los tres amigos y yo. Al final del partido vino a darnos la mano. Nos dijo… “Sois muy pequeños para ser hooligans”. Tenía razón. No he vuelto a gritarle jamás a los jugadores del equipo contrario. Con los árbitros no pasa lo mismo…
¿Suena alguna vez en el estadio el “Racing Blues” o solo el himno oficial de David Bustamante?
Sí lo ponen. Y no solo suena el “Racing Blues”. También ponen “Hijos de la Galerna”, un tema en castellano muy chulo que hicimos para un recopilatorio editado el año pasado (Racing Calling, 2014, FAK Records).
¿Cómo ves al Racing actual? Los últimos 10 o 12 años son raros, pienso en presidentes y desde Piterman a Sañudo va un mundo…
Sí. El fútbol moderno puede acabar con cualquier cosa. El Racing vive unos años complicados. Nos salva la comunión que hay entre los jugadores y la afición. A esos chicos no se les puede reprochar nada. Lucen la camiseta con orgullo y luchan con pundonor por nuestro escudo. Son geniales.
Esta primavera has actuado por Inglaterra, ¿aprovechaste para ver algún partido de la Premier?
No me ha dado tiempo a ir a ninguno pero nos hemos cruzado con varios hooligans que seguían atentísimos a su equipo en un pub y admito que es genial ver cómo viven el fútbol allí. Es brutal ver como se llenan los estadios de los equipos pequeños. Son un espejo donde tendríamos que mirarnos, desde luego.
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